Realidad o fantasía. 

Al nacer somos como un libro abierto con todo el espacio disponible para escribir una historia. ¿Cómo va la historia?

Nuestros padres son los primeros en dar aportes para el libro, incluso desde antes de nacer. ¿Han pensado en esta maravillosa obra?

Todos estamos tan sumergidos en las actividades del día a día, que tal vez muy pocos hacemos conscientes semejante milagro.

Luego también contribuyen otros miembros de la familia, las personas que nos cuidan y todos los estímulos que se presentan en el ambiente. De acuerdo a esto, nuestros sentidos; recopilan la información que recibimos desde el exterior. Con razón dicen que somos una esponja cuando niños. La cuestión está que las esponjas no discriminan entre agua limpia y agua sucia, simplemente absorben.

Piensen un poco en lo que recuerdan que absorbieron.

Cuando somos niños captamos la realidad externa y aprendemos a formar mapas, nuestra percepción de la realidad. A veces nos funciona en la vida y otras no.

¿Han escuchado hablar de la piedra filosofal?

Bueno, después de todo lo absorbido, en el camino nos damos cuenta que hay mucho que trabajar para lograr realizar cosas que podemos hacer de manera natural, por ejemplo: respirar adecuadamente. En su lugar muchos aprendimos a estresarnos en exceso.

Y entonces comienza la tarea de buscar la piedra filosofal, que pueda transformarnos en algo parecido a esa piedra preciosa que fuimos al nacer. A veces se nos va gran parte de la vida buscándola, pidiendo a otros que nos ayuden a buscarla. ¿Les resulta familiar?

La cuestión es que todos tenemos los recursos internos para cambiar y lograr lo que deseamos. Les tengo una buena noticia, estamos en capacidad de generar dichos recursos partiendo de experiencias positivas del pasado, que podemos recuperar y traer al presente con las sensaciones, sentimientos, emociones, posturas positivas del momento. ¿Qué les parece? Lo mejor es que nuestro cerebro las maneja como presente.

Para seguir avanzando en esta búsqueda veamos otro aspecto importante que nos puede ayudar.

Vamos a permitirnos escuchar con atención a las personas que conviven con nosotros, ya sea en el ámbito familiar, escolar y/o laboral, para darnos cuenta de las conductas que con frecuencia nos refieren como fallas y con deseos de ser modificadas, porque causan conflicto. ¿Lo creen posible?

Si logramos percatarnos de ellas, estamos en presencia de otro poderoso recurso que nos permitirá ir encontrando la piedra filosofal que llevamos en nuestro interior. Ya nos estamos acercando.

Pero hay más. Si este proceso nos causa alteración, podemos ayudarnos con ejercicios de relajación, ya que así disponemos de más energía y nuestro cerebro está preparado para procesar lo que deseamos, con mayor facilidad. ¿Lo han experimentado?

Pero si deseamos apoyar a otros en la búsqueda de la piedra filosofal interior, es de gran utilidad, prestar atención al uso que hacemos de las palabras, tono de voz, las actitudes corporales, para facilitar así el camino, sirviendo de guías, estimulando el estado interno adecuado.

Tenemos la capacidad de lograr la transformación personal, Pero no debemos esperar que otros tomen la acción por nosotros, ni tiene sentido culpar a otros de nuestros resultados. Los responsables somos nosotros. La piedra filosofal está dentro, no está afuera. De seguro todos queremos un mundo mejor, pero hay que empezar por uno. ¿Qué van a hacer hoy para mejorar su mundo? Decidan si es posible o no. Si puede ser una realidad o es una simple fantasía.

Por: Dalia Borges