Si profundizamos y reflexionamos con cada historia que leemos, además de disfrutar del placer de leer, vamos a encontrar una herramienta para avanzar en nuestra transformación personal, lo importante es permitirnos un tiempo para nosotros, recordemos que sólo haciendo cambios positivos internos lograremos ver afuera lo que esperamos.
Veamos la historia:
El eco.
Un hijo y su padre estaban caminando en las montañas. De repente, el hijo se cayó, se lastimó y gritó:
“!!!AAAyyyyy!!!”.
 Para su sorpresa, oyó una voz repitiendo, en algún lugar en la montaña:
“¡¡¡ AAAyyyyy!!!”
 Con curiosidad, el niño grito:
¿Quién eres tú?
Recibió de respuesta:
¿Quién eres tú?
Enojado con la respuesta, grito:
¡Cobarde!!!!
Recibió de respuesta:
 ¡Cobarde!!!!
Miró a su padre y le preguntó:
¿Qué sucede?
El padre sonrió y dijo:
Hijo mío, presta atención.
 Y entonces el padre gritó a la montaña:
 ¡Te admiro!
La voz respondió:
 ¡Te admiro!
De nuevo el hombre gritó:
 ¡Eres un campeón!
La voz respondió:
 ¡Eres un campeón!
 El niño estaba asombrado, pero no entendía.
Luego el padre explicó:
 “La gente lo llama ECO, pero en realidad es la VIDA. Te devuelve todo lo que dices o haces.
 La vida te dará de regreso exactamente aquello que tú le has dado”.
Tu vida no es una coincidencia. Es un reflejo de ti.
Alguien dijo:
“Si no te gusta lo que recibes de vuelta, revisa lo que emites”.
 ¿Para qué le gritas a la montaña?
¿Qué te dice el eco de la montaña?
¿Te agrada lo que recibes del eco? ¿Qué te dice el eco?
¿Le prestas atención al eco?
¿Lo que escuchas es eco o ruido?
¿Cuándo has dado la misma explicación del padre a otra persona?
 
 
Deseo te tomes un tiempo para leer esta historia, reflexionar y responder las preguntas.
Queremos cambios en la humanidad, pero el verdadero cambio comienza en nosotros.
Estas palabras de seguro las has escuchado y leído muchas veces, pero ¿cuántas veces te has detenido a pensar en ellas enfocadas hacia tu vida? Como decía Cantinflas: ¡Ahí está el detalle!!!
Por: Dalia Borges
Coach familiar