reflexionCuando realizo actividades orientadas a aumentar la efectividad y productividad en un grupo de trabajo, por lo general, las personas tienden a condicionar su rendimiento al cambio de otras personas. Así mismo sucede en el campo personal, se asume que no se logra estar mejor porque alguien externo a nosotros no cambia.

¿Qué sucedería si enfocamos la atención con más profundidad en nosotros?

Claro, que las acciones de una persona traen consecuencias en su entorno, pero si todo gira en torno a la acción de otro, ¿Cómo puedo tener control o poder personal para decidir qué quiero y qué no?

Este tema es muy amplio, pero hoy quiero llevarlo al campo emocional.

Si no me gusta la comunicación que existe en mi equipo de trabajo, sería muy productivo, detenerme un instante, para darme cuenta que yo formo parte de ese equipo, por lo tanto, tengo participación en la comunicación. De cualquier forma. Ya sea desde la crítica, la omisión, la queja, la justificación o cualquier otra acción que desarrolle en el campo comunicacional del equipo.

Al darme cuenta que formo parte, ya dejo de ver la solución afuera. Ahora sé que soy parte de la solución.

Identifico lo que no funciona, a nivel de comunicación, en el grupo de personas que forman parte del equipo de trabajo. Si es posible lo escribo. Para luego detallar, cuáles de esos aspectos identificados se parecen a mí.

Así como no es sano, quedarse en cuestionar a los demás, tampoco es sano, quedarnos cuestionando nuestras acciones. Ahora toca asumir que también tengo responsabilidad en lo que sucede. Si creo que estoy afuera, eso ya es un problema, porque desde allí, no voy a sentir el compromiso y además me estoy colocando fuera del equipo, por lo que no hay integración, lo que nos aleja de producir sinergia.

Ahora, desde adentro, puedo establecer lo que necesito trabajar, eso me conecta con el grupo. Desde este lugar, va a resultar más sencillo, sentarnos, desde la humildad y compromiso, a plantearnos qué podemos hacer para mejorar nuestra comunicación.

Mientras más me detengo a revisarme y asumir, más aumenta mi bienestar y me acerco a la efectividad.

Recibe un abrazo de bienestar.

Dalia Borges

Coach de la efectividad.