La vida es un constante aprendizaje que indudablemente nos aumenta el disfrute de la misma, sólo si estamos abiertos al cambio, alimentamos la flexibilidad, aprendemos a aceptar y soltar.

Somos energía, por lo tanto el concepto que conocemos de física se aplica a nosotros, NOS TRANSFORMAMOS. Negarlo es conectarse con un conflicto energético, que se traduce en sufrimiento, insatisfacción, frustración, dispersión y en fin con emociones que nos alejan del placer.

Muchas personas quieren resultados rápidos, quieren atajos, desean recetas mágicas, pero no se comprometen con su transformación, evitan encontrarse con lo que es y prefieren quedarse en la queja, el sufrimiento, la crítica, en fin evaden su progreso.

Transformarse implica un proceso de cambio donde hay que pagar el precio. Cambiar no es fácil.

Se trata de cambios de pensamientos, creencias, hábitos, conductas que se tienen desde hace años. ¿Cuánto tiempo llevó instalarlas? Si llevó tanto tiempo, ¿cómo esperar cambiar de un día para otro?

Una de las piezas claves de todo este proceso es conectarse con el QUERER. Yo quiero. Partiendo de aceptar lo que SOY HOY y disfrutando de cada acción que realizamos en función de cada día SER un poco más.

Recuerda, lo que hacemos HOY determina lo que viene después. Lo que hacemos HOY nos impulsa o nos detiene. La decisión es nuestra.

Evitemos condicionar nuestro bienestar, por ejemplo diciéndonos: cuando gane más dinero seré feliz, cuando logre un mejor empleo tendré bienestar, cuando esté preparado haré esto o aquello. ¿Qué haces HOY para ser feliz?

Realiza tu mejor esfuerzo por sentirte bien HOY. Planifica tus metas, sin alejarte del HOY. Tus acciones sólo ocurren en el presente.

El presente, el ahora, es lo único que existe y en función de él construyes tu vida.

Te invito a conectarte contigo HOY. Disfruta cada instante del camino. Atrévete a disfrutar de lo natural que es LA TRANSFORMACIÓN.

¡Recibe un gran abrazo de BIENESTAR!!!

Dalia Borges

Coach de la Efectividad.