consecuenciasEs importante tener presente que todos aprendemos en nuestra niñez a modelar conductas de los que nos rodean, especialmente de nuestros padres.

Esto quiere decir, que para lograr que el niño desarrolle su competencia emocional es indispensable que los padres conozcan de esta información, de manera que trabajen en desarrollarla primero consigo ellos y así puedan ser coherentes en lo que dicen y expresan a través de sus acciones. De esto depende en gran medida lo que el niño o niña aprenda y desarrolle.

En definitiva, la Educación Emocional inicia en el hogar. Los niños se irán formando en la madurez emocional a medida que los adultos les enseñen y practiquen con ellos.

Para ir logrando avanzar en este camino iniciemos con dos aspectos esenciales:

  1. Crear un ambiente de confianza. Es importante expresarles confianza, ser sinceros sobre lo que se les dice.
  2. Practicar la empatía, haciendo lo posible por colocarse en su lugar para saber cómo se sienten, animarlos a decir lo que les gusta o desagrada y entusiasmarlos a iniciar conversaciones y juegos con otros niños.
    Es necesario que los padres tengamos presente que los niños aprenden poco a poco, por lo que requerimos ser pacientes y flexibles para apoyarlos en una educación que les permita adquirir una mejor madurez emocional que no sólo le servirá para desenvolverse en la escuela, sino para toda la vida.

    El camino hacia la Inteligencia Emocional familiar es amplio, por eso estaremos compartiendo con mucho amor y compromiso.

    Abrazos de BIENESTAR.

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