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¿Cuándo hablamos de hiperactividad?

La hiperactividad corresponde a un trastorno denominado trastorno por déficit de atención, con o sin hiperactividad, cuyas siglas son TDAH y en inglés se usan las siglas ADHD. Este es un trastorno de origen neurobiológico que se caracteriza por déficit de atención, impulsividad y/o hiperactividad. Algunos hablan de trastorno psiconeurológico.

Es el trastorno del comportamiento que más se diagnostica en la infancia y se calcula que afecta de un 3% a un 5% de los niños en edad escolar.

Aunque generalmente se diagnostica durante la infancia, no es un trastorno que afecte sólo a los niños, muchas veces se prolonga hasta la adolescencia y a etapas posteriores. Hoy sabemos que más del 50% de niños con TDAH lo padecen en la edad adulta. El 80% de pacientes de una consulta psiquiátrica general, tienen antecedentes de TDAH.

Los estudios recientes indican que el TDAH se diagnostica en niños mayores de 4 años, aunque excepcionalmente puede presentarse antes. Estos son niños hipersensibles a la vista, sonido, tacto y no toleran estímulos que son aceptados normalmente. Les cuesta trabajo adaptarse a cambios menores en rutinas diarias.  

¿Cómo identificarlo?

Existen tres tipos de TDAH, cada uno con síntomas diferentes: en el primero predomina la inatención; en el segundo predomina el aspecto hiperactivo – impulsivo y en el tercero es una combinación de los anteriores.

Para elaborar el diagnóstico los niños, adolescentes y adultos, deberán presentar 6 o más de los siguientes síntomas en alguno de los tipos mencionados, comenzando algunos antes de los 7 años, y además presenta una clara disfunción en por lo menos dos situaciones: casa y escuela o casa y trabajo. Además el diagnóstico debe ser dado por el especialista correspondiente (psiquiatra, neurólogo, psicólogo clínico especialista en el tema), en este diagnóstico es indispensable la información detallada de los padres, otros familiares y la escuela. La exploración neurológica, auditiva y oftalmológica son necesarias para descartar otros padecimientos que producen inatención o hiperactividad.

 Falta de atención frecuente o inatención:

1.     Tienen dificultad para poner atención a los detalles o cometen errores por descuido en los deberes de la escuela, trabajo y otras actividades.

2.     A menudo tienen dificultad para sostener la atención en las tareas, labores o actividades de recreación que estén haciendo.

3.     Parecen no escuchar cuando se les habla directamente.

4.     No siguen instrucciones y no terminan los deberes de la escuela o del trabajo ni sus actividades.

5.     Tiene dificultades para organizar tareas y actividades.

6.     Evita o le desagradan las tareas que requieren esfuerzo mental sostenido.

7.     A menudo pierde las cosas necesarias para las tareas o actividades.

8.     Se distrae fácilmente con estímulos externos.

9.     Son olvidadizos en sus actividades diarias.

10.A menudo no continúa hasta el final y no logra terminar las tareas.

 Predominio en el aspecto hiperactivo - impulsivo:

1.     A menudo se encuentra jugando con las manos o se retuerce al estar sentado.

2.     Tiene dificultades para permanecer sentado cuando se le requiere hacerlo.

3.     A menudo corre o salta excesivamente en situaciones inapropiadas.

4.     Tiene dificultades para jugar en silencio.

5.     Se mueven excesivamente o se sienten inquietos en situaciones en la que esto no es lo adecuado.

6.     Hablan excesivamente, responden impulsivamente antes que se termine de formular la pregunta.

7.     Tienen dificultad para esperar su turno.

8.     Interrumpen o molestan a los demás.

9.     Están siempre en movimiento o actúan como si tuvieran un motor.

Las personas con TDAH de tipo combinado, es el tipo más común de este trastorno, padecen de una combinación de los síntomas de déficit de atención y de hiperactividad / impulsividad.

Tratamiento.

En algunos casos se indica tratamiento basado en medicamentos, pero la experiencia nos dice que medicamento sin terapia conductual no resulta. También es conveniente realizar terapia familiar y mejor aún incluyendo a los maestros, ya que la situación de convivencia con estos niños no es nada fácil. En conclusión el TDAH se debe trabajar en conjunto médico, psicopedagogo especialista en el área o psicólogo, maestros y padres de familia, además del medicamento que indique el especialista, si es necesario, ya que con la combinación de estos, se logra un resultado exitoso.

En el hogar al niño se le debe enseñar a canalizar la agresividad en expresión verbal y más adelante en actividades físicas e intelectuales como deportes competitivos. Se debe buscar un sentido de autovaloración para limitar la conducta destructiva. La autovaloración evoluciona de la autodisciplina, por lo que los padres deberán ayudar a lograrla, a través de la empatía, paciencia, afecto, energía y fortaleza. Se deben definir reglas flexibles para motivar comportamientos que no produzcan daño y estar en busca de actividades que retengan la concentración del niño.

Es necesario que los familiares de niños, adolescentes y adultos con TDAH se instruyan sobre el tema, ya que el trastorno no es curable, sólo controlable, además para poder manejarlo mejor y lograr una convivencia más armónica.

Reglas básicas para manejar el TDAH en la familia.

·        Procure el diagnóstico correcto.

·        Eduque a la familia. Todos los integrantes deben conocer qué es el TDAH, como primer paso en el tratamiento. Muchos de los problemas se resolverán cuando TODOS entiendan qué está pasando.

·        Trate de cambiar la “reputación” de la persona con TDAH dentro de su familia. Las etiquetas encasillan a una persona y con toda seguridad su conducta responderá a la etiqueta.

·        Enfatice que no es culpa de nadie. Es importante que sea entendido y asumido por toda la familia como una oportunidad de aprender y crecer. Si se plantea como una excusa por un comportamiento irresponsable o que es causado por flojera, esto sólo saboteará el tratamiento.

·        Asigne responsabilidades para cada quién; es importante para que sepan qué se espera de ellos y cuáles son las reglas y las consecuencias.

·        Reserve tiempo para conferenciar con su pareja, trate de presentar un frente unido.

·        Todos los niños necesitan saber a través de sus padres qué es lo que hacen bien. El refuerzo positivo es muy valioso.

·        Es importante evitar atender más a las conductas negativas que no nos gustan y en cambio fijarnos más en aquellas positivas que seguro que realizan y pasan desapercibidas y que debemos felicitar.

·        Es bueno reforzar estas conductas positivas a través de halagos, reconocimientos, dedicándole un tiempo de juego o permitiendo un tiempo mayor ante la televisión o el videojuego.

·        Asistir a reuniones de grupos de padres puede ser de gran ayuda, pues las familias encuentran apoyo y comprensión a la vez que buscan soluciones.

  “Para aprender a respetar hay que crecer sintiéndose respetado.”

 

 Dalia Borges: Psicopedagoga, Especialista en Déficit de atención con/sin hiperactividad. Diplomada en Programación Neurolingüística, Coach, Diplomada en Liderazgo y mercadeo. Facilitadora y motivadora. Docente de amplia experiencia. Instructora Calificada de Covey en los 7 Hábitos de las personas altamente efectiva.

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